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Tecnología RFID

La tecnología RFID (radio frecuencia) ofrece innumerables soluciones para mejorar muchos procesos de identificación y control que se presentan en diferentes industrias.  Esto es posible gracias a etiquetas RFID que son muy pequeñas y así se pueden fijar a casi cualquier elemento, a fin de crear esquemas de todo tipo. Uno de estos esquemas podría ser uno de seguridad en el que se fija un lector de tarjetas RFID, en puntos de entrada, para permitir el ingreso al portador de una credencial. Los lectores RFID, para un esquema de seguridad, son hoy muy comunes en hoteles, oficinas y en otros lugares en los que la RFID es un gran guardián de seguridad.

La RFID en sus esquemas de seguridad puede aportar soluciones muy cómodas, en las que se puede ahorrar tiempo. En estas soluciones un lector de tarjetas RFID puede tomar la información de una credencial de acceso, sin que esta tenga que hacer contacto físico con el lector, lo cual es muy ventajoso. En un sistema de este tipo las etiquetas RFID, al interior de las tarjetas, pueden ser programadas para liberar un sistema de cierre a ciertas horas del día, lo cual es conveniente en muchos casos. Por ejemplo, un sistema RFID de  esta clase asegura que una persona accede a un lugar solo cuando debiese, además, en estos casos el lector de tarjetas RFID puede alertar cuando alguien hace mal uso de una credencial.

Por otro lado, con un sistema RFID es fácil localizar, identificar y llevar la cuenta de elementos en movimiento de una forma electrónica y computarizada, eliminando los costosos e ineficientes procesos manuales. Esto es muy útil en lugares como bodegas en los que la tecnología RFID puede aportar un mejor sistema de manejo, en el que muchos procesos pueden pasar de tomar varias horas a solo un par de minutos. En estos casos las etiquetas RFID se fijan a los elementos a rastrear y contar, y en ellas se almacena la información de dichos elementos. Esta información es recogida por los lectores RFID y luego es enviada a sistemas de cómputo para su análisis.

Con el uso de la tecnología RFID se reducen las filas, se eliminan las pérdidas de material y se disminuye, considerablemente, la intervención humana. Las filas se reducen en lugares como almacenes, en los que los productos que se compran tienen etiquetas RFID, que incluyen el precio de cada uno de ellos y este es tomado por lectores RFID, los cuales permiten que las compras sean más rápidas. La RFID, del mismo modo, es ideal para evitar las pérdidas de material gracias a mecanismos que emiten una señal de alerta, cuando un ítem etiquetado va más allá de su zona permitida. Además, un sistema RFID reduce la intervención humana al delegar tareas complejas y delicadas a modernos mecanismos de cómputo y a lectores RFID que superan ampliamente a las labores manuales.

Gracias a la RFID hoy podemos acceder a mecanismos para control de activos e inventarios, control de acceso de personal y vehículos, rastreo de documentos, control de bibliotecas públicas, cuidado y control de pacientes, seguimiento y control en procesos de manufactura, rastreo de envíos, ubicación y localización de productos en general, etc. Así las cosas, un lector de tarjetas RFID -o cualquier otro elemento de un sistema RFID-, va más allá de los límites de la imaginación.

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